Siguiendo la carretera BA -111 desde Higuera,  se encuentra la villa de Zalamea de la Serena (4120 habitantes), con el patrimonio histórico más rico y sorprendente de la comarca, prueba inequívoca de la antigüedad en la zona de poblamientos humanos.

           Los orígenes de Zalamea no se pueden precisar con exactitud aunque el historiador Tito Livio señala que fue fundada hacia el año 300 a.C. En su término municipal se encuentran restos de gran valor histórico y arqueológico: dólmenes de época megalítica, caso del conocido como “Tortero de la Vieja” o "El Palacio-Santuario de Cancho Roano", del siglo VI a. d. C., uno de los mayores descubrimientos tartésicos realizado en la Península en los últimos años.

             En la época romana Zalamea es conocida como Iulipa, siendo una de las colonias más privilegiadas alrededor del siglo II a. C. De ahí que los naturales sean conocidos como ilipenses. Durante esta época ostentaba el estatus de municipio, segunda categoría jurídica de la ciudad romana después de las Colonias, gozando de una amplia autonomía política expresada en el derecho de acuñación de monedas y en  sus instituciones. Los romanos dejaron huellas tan importantes como el famoso y monumental Dístylo sepulcral de 23’30 mts de altura, fechado en el 103 y dedicado al emperador Trajano. El más interesante, por su singularidad, de los monumentos funerarios conservados en la región, siendo único en la península. Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931.          

Ayuntamiento antiguo Monumento a Calderón de la Barca en el Parque

 

             Con la caída del Imperio Romano y la consecuente conquista de los Visigodos a finales del siglo V, la villa de Zalamea inicia un importante declive y su antiguo esplendor se hace aun más decadente con la invasión de los árabes, que ocupan Iulipa desde el siglo VIII al XII. Se ha identificado como Zalamea, la ciudad bereber de Miknasa al Asnam (la de las columnas). En esta época tiene su origen el castillo, fortaleza árabe rehecha en época cristiana, que pasó a llamarse de Arribalavilla, conservando en la actualidad la Torre Alta o del Homenaje realizada en tiempos del emperador  Carlos V. En este castillo, se edificaría el Palacio del último Maestre de la Orden de Alcántara, Juan de Zúñiga, así como la célebre Academia Literaria.

Restos de muralla del castillo de Arribalavilla Dístylo funerario

            La Reconquista se produce en el siglo XIII llevada a cabo en tiempos de Fernando III “El Santo”. En 1232, el Maestre de la Orden de Alcántara, Arias Pérez, ganó la población a los árabes, siendo su sucesor Pedro Yáñez, quién consolidó la reconquista poco después, quedando la población vacía de sus antiguos ocupantes. No permaneció desocupada durante mucho tiempo ya que de inmediato se instalaron moradores cristianos al amparo de la Carta de Poblamiento (en la posada de Abenjud) otorgada por el maestre Pedro Yáñez.

           Tras haber consolidado una entidad destacada durante los siglos XIII y XIV la población entró en una fase de decadencia por las innumerables guerras en las que se vio envuelta entre las Órdenes de Alcántara y Santiago, pasando en última instancia a formar parte de la primera. Por esta fecha Zalamea era ya cabeza de Encomienda y poco más tarde titular de uno de los prioratos de la Orden.

           Desde finales del siglo XV la población comenzó a recuperar su esplendor pretérito, cuando don Juan de Zúniga y Pimentel, último maestre de la Orden de Alcántara, se asentó en ella estableciendo a su alrededor una corte de eruditos entre los que destacó  Elio Antonio de  Nebrija, que publicó aquí la primera Gramática castellana.

           Zalamea de la Serena tuvo una numerosa contribución a la conquista americana, puesto que, según Navarro del Castillo, de esta localidad salieron para el Nuevo Mundo 67 personas; entre ellas Marina Ortiz de Gaete, esposa de Pedro de Valdivia , así como los hermanos y hermanas de esta dama que todos pasaron a Chile. Sin embargo,  Rodrigo de León de Salazar pasó a Venezuela, y llegó a ser personaje destacado e influyente.

Casa de Pedro de Valdivia Calle Cristo

           Sin embargo, lo que ha dado fama mundial a Zalamea ha sido la obra de Calderón de la Barca «El Alcalde de Zalamea», donde el célebre Alcalde Pedro Crespo manda «ahorcar» al Capitán Álvaro de Ataide, por haber mancillado su honor. Desde 1994, los vecinos de Zalamea de la Serena recuperan para sí la historia de su antepasado, llevando a cabo su representación cada año en la 2ª quincena de Agosto con actores del mismo pueblo, participando alrededor de 400 vecinos. Desde el 2006 es Fiesta de Interés Turístico.

          Zalamea cuenta con un amplio calendario festivo:

        Carnavales.

        Desde siempre los habitantes de Zalamea se han lanzado a las calles para la celebración de esta fiesta de tradición pagana. Así, son muchos los grupos de amigos, de todas las edades, que se animan a formar comparsas, murgas,… y participar en el pasacalles, el concurso de chirigotas y el Entierro de la Sardina.

         Feria Chica (1, 2 y 3 de Mayo).

        Al igual que la Feria de Septiembre, las fiestas de la Cruz de Mayo (conocida popularmente como “Feria Chica”) se celebran en honor del Santísimo Cristo de la Quinta Angustia.

         Esta fiesta se había perdido, pero que en los últimos años está resurgiendo y se vuelve a celebrar cada vez con mayor fervor entre los ilipenses y todos los devotos del Cristo de Zalamea.

          Romería de San Isidro (fin de semana más próximo al 15 de Mayo).

          Esta tradicional romería en honor a San Isidro Labrador se celebra en poblado de Docenario, pedanía de Zalamea.

         Al contrario que en otras localidades, no se celebra el mismo día del patrón, el 15 de Mayo, sino el fin de semana más cercano a esa fecha, lo que propicia que no sean sólo los ilipenses y los habitantes de Docenario los que disfruten de esta “pequeña feria”, sino que se una mucha gente de los pueblos vecinos: Higuera, Malpartida, Quintana, Castuera, Esparragosa,… que acuden el sábado por la noche y el domingo durante todo el día.

          Día del Corpus Christi.

         En este día, que se celebra en fechas diferentes dependiendo del calendario litúrgico, las calles del pueblo se engalanan con juncias y flores, y las casas abren sus puertas al paso del Señor.

         San Antonio de Padua (13 de Junio).

        Se celebra en la pequeña Plazoleta de la Justicia donde está la Ermita de San Antonio. Al atardecer tienen lugar los actos religiosos y posteriormente comienza la verbena.

         Romería de San Cristóbal (segundo fin de semana de Julio).

         Es una de las fiestas más populares entre los habitantes de Zalamea, ya que no sólo se realiza la celebración religiosa, sino que también tiene lugar un concurso de carrozas en el que participan asociaciones, grupos de amigos,…

         Se celebra en “La Charca” y se inicia el sábado con una verbena amenizada por una orquesta. El domingo, tras la llegada de las carrozas desde el pueblo, se celebra la misa en honor a San Cristóbal y después se falla el premio a las mejores carrozas. El resto del día los romeros disfrutan de la comida, la bebida y el baño en las aguas de la presa.

          Fiestas de la Cruz (13 al 21 de Septiembre).

          La feria de la Cruz, se celebra entre los días 13 y 21 de Septiembre, en honor al Santísimo Cristo de la Quinta Angustia de Zalamea, teniendo lugar una importante peregrinación de devotos de los pueblos de alrededor.

         Pero lejos de parecerse a cualquier otra feria dónde las tómbolas, atracciones, verbenas,… son el centro de atención, en Zalamea se oferta en estos días un comercio fuera de lo común por sus calles y plazas en el que predomina el calzado, el mimbre, la orfebrería, el cuero, telas y un sinfín de artículos cotidianos.

         Además, se celebra también una feria del ganado, con predominio del ecuestre, pero debido al desuso de estos animales en las labores del campo, ha perdido mucha importancia como centro comercial de ganado.

          En la actualidad la población se dedica básicamente a labores agro-ganaderas, especialmente olivares y cereales de secano, así como ganado ovino y, últimamente, explotaciones en régimen intensivo de cerdo ibérico. Reseñable es su actividad artesanal, especialmente la dedicadas al cuero (bolsos, monederos, maletas, botas, zajones…), cuchillería sobre acero y madera de encina (navajas, cuchillos, herramientas forestales…..) y la artesanía del mimbre

         La población con un escaso desarrollo industrial -sólo posee algunas industrias cárnicas- sufre, como la mayoría de las poblaciones de la comarca, un paulatino, pero constante, descenso demográfico, acompañado de un notable envejecimiento.

          Zalamea, considerada la capital cultural de la Serena, cuenta con un rico patrimonio cultural. Además de lo mencionado, son dignos de interés los siguientes monumentos:

         

 - Casa de Pedro Crespo, situada en la zona alta del pueblo, en la pequeña Plazoleta de la Justicia, es una típica casa solariega de la época en la que vivió el Perpetuo Alcalde de Zalamea, Pedro Crespo. La fachada contiene un dintel con un arco escarzado. En el interior conserva la típica escalera de acceso al piso superior o doblado, donde se almacenaba el grano. Hecho fundamental que influye en la decoración interior es que Pedro Crespo fuese un labrador adinerado, que le permitió utilizar elementos decorativos de similares a los encontrados en el Palacio de los Zúñiga: pomas, hornacinas, molduras o incluso el doble arco con el que se mira la escalera, siendo del más puro estilo gótico labrado en piedra granítica. El suelo es típico de rollito y sus techos, realizados con palos y jara, son de poca altura.   

        -La iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Milagros, obra originaria del siglo XIII con reconstrucciones en los siglos XV y XVII. Al exterior, ofrece variada morfología por las reformas, destacando las portadas protogóticas. La torre se apoyaba sobre las columnas del Dístylo, actualmente son dos edificaciones independientes. El interior también llama la atención por la riqueza de sus elementos, entre los que resaltan las capillas góticas laterales, la bóveda de la mayor, el púlpito de labra plateresca, etc.

 

          -La Real Capilla del Cristo de la Quinta Angustia, obra de gran cuerpo con excelente portada clasicista ejecutada en 1.607 por Francisco de Mora. En el interior sorprenden su gran nave cupulada, el coro, retablos, canceles, etc. Su componente más señalado es la azulejería que cubre la sacristía y la capilla mayor, realización singular compuesta por dos series iconográficas diferentes, con escenas del Antiguo Testamento y la Vida de Jesús. Las obras, datables en el siglo XVII, constituyen una de las muestras más representativas y valiosas en su especie de toda la región.

           -Otros monumentos de interés son la Ermita de Santa Prisca, obra gótica de XV;  la ermita de Santiago, sede de los Capítulos de la Orden de Alcántara, y los tres conventos de San Francisco, la Concepción y la Trinidad, fundados en el siglo XVI y XVII, alguno ya desaparecido. Obra notable es el antiguo Ayuntamiento, erigido en el XVIII por el Marqués de la Casa de Mena, que perdura enfrente de la iglesia parroquial. A las afueras de la localidad, sobre el río Ortigas, se encuentra la presa erigida en el siglo XVIII por el Marqués de Casa de Mena. De ella arranca un acueducto de la misma época que lleva el agua hasta una de las zonas de regadío más antigua de La Serena.

           Patrimonio que se ve enriquecido por su abundante arquitectura popular, especialmente, las casonas típicas de los labradores pudientes.

                                                                 Docenario          Peraleda del Zaucejo